“Peregrinar a Luján también es posible para los enfermos” La Nación por María Ayuso

Desde hace 70 años, el último sábado de octubre se cumple allí una jornada de oración y encuentro; participan 2500 personas

Como suele ocurrir con esos días que dejan su impronta para toda la vida, Inés Arteta recuerda con minuciosidad hasta los detalles más impensados: llevaba puesto un vestido blanco, el sábado en que, con once años, su abuela materna –que se llamaba como ella– la llevó por primera vez a la Peregrinación de Enfermos a Luján. “Ese día, me sentó a su lado y me pidió que le diese de comer a una señora que no podía hacerlo por su cuenta. Con mi abuela, siempre tuvimos una conexión muy fuerte: tenía una mezcla de disfrute por la vida y muchísima compasión por el dolor ajeno…”, recuerda Inés.

Hoy, a sus 51 años, esta madre de tres hijos se prepara para volver a participar del ritual que es parte de su vida: “No dejé de ir nunca y cada año busco a aquella señora a quien ayudé a comer y que sigue yendo”.

La Peregrinación de Enfermos a Luján nació de un grupo de voluntarios que, desde hace 70 años, lleva el último sábado de octubre a 2500 enfermos de más de 40 instituciones (entre hospitales, cotolengos, parroquias, centros comunitarios y comedores) de Capital Federal y alrededores a pasar el día a Luján.

“Van personas con discapacidades y también viejitos. Para muchos, es una jornada muy importante, ¡incluso más que Navidad!, ya que es la única salida del año”, explica Arteta. Y agrega: “Es la peregrinación a Luján de aquellos que no pueden caminar hasta allí…”.

Según Inés, la fundadora de esta iniciativa – que está a pasos de convertirse en ONG– fue María Luisa del Carril. “Es una cuestión muy familiar, de un grupo de familias que fueron convocando a otras”, dice.

La organización de la peregrinación lleva todo el año, y los voluntarios se dividen las tareas formando equipos que se ocupan de las cuestiones más diversas: desde la distribución de los más de 40 colectivos que buscan a los peregrinos por cada institución hasta el armado de las rampas en torno de la basílica de Luján y la contratación de ambulancias.

Para juntar los fondos para los preparativos, los voluntarios se las rebuscan haciendo eventos a beneficio durante el año, y reciben donaciones en especie: desde fideos hasta huevos o alfajores.

Cada año, el último sábado de octubre, bien temprano por la mañana puede verse en el punto de encuentro –Avenida del Liberador y Tagle– casi medio centenar de micros aprontándose para la salida, además de cientos de voluntarios.

Al llegar a Luján, participan de una misa en la basílica, luego de la cual son conducidos a las mesas dispuestas en el claustro y en el Descanso del Peregrino para disfrutar del almuerzo. Aquellos que quieran participar de la peregrinación el próximo sábado, o sumarse como voluntarios, pueden comunicarse con María Cullen al 4822-5405 o mariacullen@arnet.com.ar. Para donaciones: Lucrecia Balbin: 4804-9126 o lucre.elterrunio@gmail.com.

Source: Peregrinar a Luján también es posible para los enfermos – 22.10.2013 – LA NACION

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