Momentos estelares de la humanidad de Stefan Zweig

Incluso lectores de tres o cuatro libros al año leen y comentan títulos de Stefan Zweig. Encuentran que se leen fácil y que las tramas son fascinantes. Uno de los más apreciados es Momentos estelares de la humanidad, una colección de episodios históricos que Zweig considera clave porque cambiaron el rumbo de la historia. Fue publicado por primera vez en 1927 cuando Zweig ya tenía cuarenta y seis años y había escrito más de veinte novelas muy populares, biografías, relatos históricos y obras de teatro. Siete años más tarde, su vida personal daba un giro radical de la mano de la historia europea: con el avance del nazismo, sus libros se prohibieron. En cuanto empeoró la persecución de los judíos, partió al exilio. Quince años después de la primera publicación de Momentos estelares de la humanidad, Zweig no toleró el pesimismo por la situación europea y se suicidó junto a su esposa.

Enfocado en catorce coyunturas históricas, el libro ilustra la arbitrariedad del destino. Stefan Zweig describe cada acontecimiento con prosa fluida y ficcionaliza la intimidad de los protagonistas a la hora de atravesar el momento decisivo que le tocó vivir. Algunos de ellos son grandes personalidades y otros, por el contrario, desconocidos a quienes la casualidad ha colocado en el preciso tiempo y lugar para ser motores del cambio de la historia.

Las coyunturas decisivas están organizadas cronológicamente. La primera ocurre en el año 44 A.C. con el asesinato de Cicerón. La última en 1919, cuando el presidente Thomas W. Wilson fracasa como árbitro entre los países destrozados por la primera guerra mundial, no está a la altura de las circunstancias y dilapida una oportunidad única para impedir que una tragedia semejante vuelva a suceder. Los relatos podrían dividirse en tres categorías.

En primer lugar, filosofía y arte. Entre ellos, los acontecimientos que derivan en el asesinato de Cicerón, tres años después de haber sido excluido de la res publica, cuando pudo dedicarse a escribir y lograr más por su obra y su gloria póstuma que durante los treinta años dedicados a la política. Luego, en 1741, el momento en el que Georg Friedrich Handel se sobrepuso a enfermedades físicas y mentales y, acaso como alivio a su alma en pena, compuso una de las obras más fascinantes de la historia de la música, el Mesías. Otro de los relatos en esta categoría es el entramado de casualidades que se combinaron para que una melodía compuesta a pedido por un músico desconocido alcanzara un destino grandioso y se convirtiera en La Marsellesa. Otro de estos momentos singulares en la historia del arte es el enamoramiento infeliz de Goethe que habría inspirado su máxima creación, el Fausto. También, el indulto recibido a último momento por Dostoyevski, que permitió que la humanidad contara con sus obras magistrales. Quizás como contracara a la vez que homenaje, Zweig incluyó la dramatización de los días finales en la vida de Tolstoi. Otro episodio que podríamos incluir en esta categoría es el sucedido en 1858, y se trata de una importante hazaña científica con implicancia social: el primer tendido eléctrico que conectó Europa con América gracias al empeño de un desconocido llamado Cyrus W. Field.

La segunda categoría correspondería a los viajes de descubrimiento: uno de ellos es el de Vasco Núñez de Balboa y su gesta heroica y temeraria para ser el primero en ver el océano Pacífico. Luego, el de John Augustus Sutter a una despoblada California que sería transformada por la fiebre del oro: lo que el resto rastreaba con locura, a él le trae la ruina económica y familiar. El último viaje es el de Robert F. Scott al polo sur para ser la primera persona del mundo en alcanzar un punto geográfico de la tierra muy significativo, que nadie había pisado todavía. Este episodio resalta la obsesión y el coraje del héroe, a la vez que pone en evidencia rol sustancial de la suerte y el azar.

La última categoría corresponde a la guerra y empieza con caída del Imperio Romano Oriental en 1453, fecha considerada como el fin la Edad Media. Un acontecimiento tan fundamental en la historia de la humanidad tuvo lugar por un descuido: una pequeña puerta trasera de la ciudad fortificada de Bizancio fue dejada abierta, y el desliz cambió la marcha de la historia. En 1815, el siglo XIX dio un giro trascendente en Waterloo gracias a la poca iniciativa de un general de Napoleón. En 1917, a un desconocido que vivía en Suiza llamado Vladimir Ilich Uliánov se le permitió viajar en plena primera guerra mundial, en un tren sellado a Rusia. Se trata de Lenin y esa autorización hizo posible el inicio de una nueva era.

En los catorce relatos permea la visión de Zweig respecto de la crisis que enfrentaba su propia época, como si buscara en ellos algo que la esclarezca. “El destino impone su recorrido a los poderosos y a los que cometen acciones violentas”, dijo Zweig. Y contó también que su ambición, al reunir los episodios que compondrían el libro, era entender lo que le resultaba más ajeno. Evaluar individuos de otras épocas y que su deseo de comprenderlos iluminara el ideal indestructible de comunicación entre seres humanos con distintas mentalidades y culturas.

Se trata de momentos cargados de heroísmo y ambición, pero al mismo tiempo grávidos de fatalidad. Hablan del “misterioso taller de Dios”, como Goethe llamó a la irreverencia de la historia, que Zweig cita en el prólogo. De vez en cuando la decisión de una sola persona trasforma las vidas de miles de otras, incluyendo generaciones por venir. Luego deben pasar millones de horas humanas ociosas antes de que aparezca un momento verdaderamente histórico y decisivo como los que examina en el libro, y que iluminan el modo en que el destino se ríe de la historia. Durante años, parece someterse a un único individuo, como por ejemplo César, Alejandro o Napoleón. Pero a veces, y con humor, se arroja a los pies de un ser mediocre, insignificante, y esos instantes son, para Zweig, los más asombrosos de la historia universal.

La obra entera de Stefan Zweig, que hoy en día sigue siendo apreciada y estudiada, explora la complejidad de la condición humana. Entendemos su preocupación, en una época que se acercaba al derrumbe moral, por lo que la humanidad tiene de admirable. En Momentos estelares Zweig parece explorar circunstancias en las que los humanos lograron algo beneficioso para generaciones, gracias al trabajo en cooperación. Acaso hoy le pediríamos que encuentre hazañas decisivas de la historia logradas por mujeres. No parece tarea sencilla, las mujeres estuvimos adentro de las casas. Pero quién sabe, podría darnos una sorpresa.

8 de noviembre, 2023

Publicada en El Diletante

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías del blog

Cursos de lectura

Cursos de lectura

Otros contenidos que pueden interesarte:

Aurora Venturini de Inés Busquets

Aurora Venturini nació en la ciudad de La Plata en 1922 y murió en el año 2015. Sabemos que la autora se hizo popularmente conocida …

Leer Más →

Un mundo hermoso de Cecilia Alemano

“Con toda su impostura, penurias y sueños rotos, este sigue siendo un mundo hermoso”, recita la madre de la protagonista del cuento que da título …

Leer Más →

El ciclo del Refugio de Peter Rock

El ciclo del refugio, de Peter Rock, explora las secuelas psíquicas en los miembros de una secta que se preparó para el fin del mundo. El …

Leer Más →