S-3, Una memoria, de Bette Howland

“Está todo bien ahora. Vas a estar bien… Ya pasó todo, ya pasó. Vas a empezar de nuevo… Renovada…”, oye la narradora cuando empieza a salir del comaEstá internada en terapia intensiva porque tomó un frasco de somníferos y la voz pertenece a su madre. Apenas unos minutos antes oía el pitido rítmico de la máquina que escolta los latidos de su vecina de habitación. Con esa escena comienza S-3. Una memoria, y refleja lo que hará la narradora: observar lo que sucede a su alrededor durante el año posterior a su intento de suicidio. Es una historia colectiva, enfocada en sus compañeros, cada uno roto y excéntrico a su manera, apartados del mundo en el S-3, el pabellón psiquiátrico de un hospital en Chicago. Es poco lo que nos cuenta sobre su propio trauma, como si la suya no fuese una historia excepcional. Todos en la institución deberán ser enmendados antes de recuperar la libertad; al tratarse de un hospital universitario, el tratamiento está a cargo de médicos residentes poco interesados en escuchar en serio. La cura comprende altas dosis de medicación, la interacción entre los pacientes y la repetición hasta el cansancio de las propias historias: el motivo por el cual están confinados ahí. El hartazgo lograría saturarlos de su dolor y, así, “normalizarlos”.

Howland escribe con franqueza y ternura, y muestra el paso del tiempo en S-3 con una percepción aguda que con frecuencia da lugar al sarcasmo. Suena atemporal, casi como ver la esencia humana a través de un microscopio, tan relevante ahora como cuando se escribió hace casi medio siglo. El tono es transparente, limpio de interpretación, y parece mostrar que la vida dentro de la institución de salud mental, con su organización, dominadores y dominados, rutinas y coerciones, imita el mundo exterior.

Bette Howland publicó esta memoria en 1974 a los treinta y siete años, y después, dos libros de cuentos. Obtuvo las becas MacArthur y Guggenheim y publicó su último título en 1983. Había pasado al olvido cuando fue “redescubierta” por la revista literaria neoyorquina A Public Space en 2015, al igual que está sucediendo con otras autoras norteamericanas recuperadas póstumamente. Las referencias al affaire de la autora con Saul Bellow, o a que estaba en su departamento vacío cuando tomó el frasco de somníferos, desmerecen el redescubrimiento de su obra. También explicar los motivos que la llevaron a buscar la muerte, que la propia memoria deja abierta a algo más existencial que mundano: la desolación metafísica.

 

Bette Howland, S-3. Una memoria, prólogo de Yiyun Li, traducción de Inés Garland, Eterna Cadencia, 2022, 256 págs.

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